Mi nombre es Pablo y actualmente estoy recuperándome de mi adicción en drogas y alcohol en Valorarte.
Hoy tengo 34 años y aunque empecé a consumir drogas a los 17 años, mi vida ya venía desordenada desde hace mucho tiempo atrás. De chico ya manifestaba problemas serios de conducta en la escuela primaria, era inquieto en clase y violento con mis compañeros y maestros. Pasé por dos colegios primarios y tres secundarios, no aceptaba la puesta de límites y era marcada en mi una actitud rebelde ante las figuras de autoridad, desde mis padres hasta mis maestros.
Hoy me doy cuenta que lo que no podía expresar; esa angustia, dolor, frustración se manifestaba con actitudes que lejos de ayudarme cada vez me hundían más. Ya en la escuela secundaria, como muchos chicos empecé a fumar cigarrillos, ratearme de la escuela y con el tiempo a consumir alcohol. Hasta que un día por curiosidad, ya que mis amigos lo hacían, consumí marihuana, al principio era de vez en cuando y los fines de semana. Por más que desde la escuela y mi familia me advirtieran sobre el perjuicio que causan las drogas, un poco por rebelde y otro poco por pensar que yo podía controlarlo no hice caso de sus consejos.
Después y con el tiempo, casi de forma imperceptible para mi, el consumo fue aumentando, cada vez necesitaba más droga para lograr el mismo efecto. Con el tiempo mis padres se enteraron de mi consumo, las primeras veces decía que la droga que me encontraban no era mía y cuando finalmente me hice cargo que era mía los manipulaba y les mentía, como me mentía a mi mismo diciendo que podía controlarlo, que la droga no era para cualquiera.
A los veinte años probé la cocaína pero al ver como deterioraba la vida de aquellos que la consumían me quedé solo con la marihuana. Así mi vida pasó, en medio del consumo me fui alejando de mis seres queridos y perdí contacto con amigos, novias y personas que veían mal mi consumo de drogas y todo para poder hacerlo tranquilo. Me rodeé de gente que también consumía o, como en el caso de mi pareja, eran permisivos conmigo.
Así llegue en medio del caos y acumulando penas, culpa y frustración a los veintiocho años, donde me separe y volví al consumo de cocaína, ya el consumo era diario y no podía salir, trabajar o visitar a mi familia si no consumía drogas. El uso paso a abuso y dependencia, atrapado en el dolor llegué a pensar que la única salida a tanto sufrimiento era quitándome la vida, todas las noches me acostaba llorando solo en mi casa.
Un día mi mamá me invitó a Valorarte donde encontré personas como yo, hoy compañeros en esta lucha contra mi adicción y un grupo de profesionales que supo cómo ayudarme a salir adelante, una gran familia que me brindó amor, contención y ayuda para salir a la vida, afrontarla y estar cada día más feliz y orgulloso de ser un adicto en recuperación.
Pablo, graduado en 2012

